

Una de las señales del transcurrir de los años es la relajación de los tejidos del rostro: la línea de la mandíbula pierde definición, el cuello muestra descolgamiento y la expresión parece más triste. El lifting de cara y cuello devuelve esa frescura perdida y produce un notable rejuvenecimiento.
En el lifting se tratan tanto el rostro como el cuello, atendiendo las estructuras que hay debajo de la piel, eliminando el exceso de grasa y la piel sobrante.
Las cicatrices quedan ocultas entre el pelo y dentro de la oreja, resultando difícilmente detectables. Vuelta a la normalidad en 2 semanas.
Cerca de los cuarenta, comienzan a observarse los primeros signos del envejecimiento: los pómulos pierden firmeza, las líneas que van de la nariz a las comisuras de la boca se profundizan y la línea de la mandíbula pierde firmeza.
El lifting con suturas, que se introducen mediante pequeños puntos de inserción disimulados entre el pelo, devuelve al paciente un aspecto joven y natural, sin dejar cicatrices. Se realiza de forma ambulatoria y no precisa ingreso hospitalario. Se puede volver a hacer vida normal en 2 o 3 días.
