Tamara Gorro se operó por este complejo facial

En el Instituto de Benito, la prioridad es mejorar la funcionalidad y la armonía facial de cada paciente, siempre desde un enfoque natural y personalizado. Un ejemplo es el caso de Tamara Gorro, quien acudió al Instituto de Benito por un problema respiratorio que afectaba su día a día. Aunque su imagen es pública y conocida, ella misma dejó claro desde el primer momento que no tenía ninguna preocupación estética relevante y que su motivación principal era volver a respirar correctamente.
Una nariz bonita, con un problema funcional real
Tamara presentaba un colapso valvular que dificulta el paso del aire durante las respiraciones profundas. A este problema funcional se sumaba una marcada desviación del tabique hacia la izquierda, una alteración que no sólo comprometía la entrada de aire, sino que también generaba una ligera descompensación en la estructura nasal. Estas desviaciones pueden provocar, con el tiempo, pequeños hundimientos o protuberancias en zonas específicas de la nariz, un fenómeno que también se apreciaba en su caso.
Aunque Tamara insistió en que su objetivo era estrictamente funcional, el doctor Benito le explicó que, cuando se interviene un área de la nariz, es habitual que sea necesario equilibrar pequeñas zonas adyacentes para evitar desarmonías. Retocar únicamente un punto puede descompensar el conjunto, incluso si la nariz es estéticamente bonita. Por ello, la propuesta quirúrgica incluyó corregir la desviación del tabique, resolver el colapso valvular y, de manera muy sutil, suavizar la sombra del dorso nasal y afinar ligeramente la punta, manteniendo siempre la naturalidad que caracteriza el rostro de Tamara.
La elección de la técnica y el proceso quirúrgico
Aunque el Dr. De Benito suele trabajar con rinoplastia cerrada, en este caso optó por una técnica abierta, ya que permitía centrar el tabique y actuar con mayor precisión sobre las estructuras internas comprometidas. La elección de la técnica responde siempre a lo que resulta más seguro y efectivo para cada paciente.
El proceso incluye el uso de una férula durante aproximadamente una semana. Una vez retirada, la paciente puede ver los primeros cambios, aunque el doctor siempre recalca que la nariz necesita entre cuatro y seis meses para mostrar su resultado definitivo. En cuanto a la respiración, la mejoría es progresiva: tras la cirugía se respira mejor que antes, pero la función óptima se alcanza tras la desinflamación completa.

Seguridad, entorno médico y resultados
Para Tamara era fundamental operarse en un hospital, un punto que refuerza el compromiso del Instituto de Benito con la máxima seguridad. La presencia de UCI y un entorno clínico hospitalario garantizan tranquilidad, control y respuesta inmediata ante cualquier eventualidad, aunque sea improbable.
A día de hoy, tras la intervención, Tamara puede respirar correctamente y mantiene una nariz completamente fiel a su estética original, con pequeñas mejoras que preservan su identidad facial. «Aquí está, feliz, habiendo cumplido lo que ella deseaba y lo que nosotros nos propusimos», afirma el Dr. De Benito.
