
Dra. Marina García, especialista en cirugía mamaria
Cirujana especialista en cirugía mamaria
N.º de colegiación 19091
Doctora referente en mamas tuberosas y miembro de la SECPRE.
La doctora atiende en BarcelonaVer perfil médico
La mama tuberosa es una malformación congénita en la que la glándula no se desarrolla con normalidad, y la corrección se planifica según el grado y según si hay asimetría entre ambos pechos.
A partir de: 6.500 €

Duración de la cirugía:
90-180 minutos
Tiempo de recuperación:
10 a 14 días
Protocolo Synapta®:
Incluido en Barcelona
Anestesia
General
Hospitalización
Normalmente 1 noche
Vida social:
Entre 7 y 10 días
Las mamas tuberosas son una alteración congénita en el desarrollo del pecho que afecta a la forma, la distribución del volumen y, en muchos casos, a la simetría de las mamas. Se caracterizan por una base mamaria estrecha, un desarrollo incompleto del tejido y una forma alargada o tubular, con frecuencia acompañada de areolas dilatadas o herniadas.
Esta condición no es solo estética, sino también estructural, y puede afectar a la autoestima y a la percepción corporal de quien la presenta.
¿Qué tipos de pechos tuberosos existen?
Afectan principalmente a la parte inferior interna del pecho. La mama presenta una ligera falta de desarrollo en la base, con una forma algo alargada y, en algunos casos, una leve herniación de la areola. La asimetría suele ser discreta.

Existe un mayor déficit de desarrollo en la base del pecho, que afecta tanto a la parte inferior interna como externa. La forma tubular es más evidente, suele haber mayor separación entre los pechos y la areola puede estar más dilatada o prominente.

Se caracterizan por un desarrollo muy limitado de la base mamaria en todos sus cuadrantes. El pecho tiene una forma claramente tubular, con escaso volumen, marcada herniación de la areola y, con frecuencia, una asimetría importante entre ambas mamas.

Forma avanzada de mama tuberosa caracterizada por una fuerte constricción de la base mamaria, escaso desarrollo del tejido, herniación marcada de la areola y alteración global de la forma del pecho, que suele requerir una corrección quirúrgica compleja.

La cirugía de mamas tuberosas es un procedimiento totalmente personalizado que tiene como objetivo corregir la constricción del tejido, remodelar la mama y lograr una forma más redondeada y natural. La intervención puede incluir la liberación del anillo fibroso que impide el desarrollo normal, la redistribución del tejido mamario, la reducción del tamaño de la areola y, en muchos casos, la colocación de implantes mamarios para aportar volumen y mejorar la proyección.

La valoración se realiza siempre con el cirujano o cirujana que va a llevar a cabo tu intervención. En esta consulta se analiza el tipo y grado de mama tuberosa, la calidad de la piel, el volumen existente, las posibles asimetrías y tus expectativas estéticas. Para reservar la cita se debe abonar previamente 80 €. Si no puedes desplazarte, la primera visita también puede hacerse por videollamada con el cirujano que te operaría: cuesta 50 €, que se descuentan si decides operarte.

Se realizan las pruebas médicas preoperatorias, se dan todas las indicaciones necesarias y se prepara a la paciente para llegar a la cirugía con la máxima seguridad y tranquilidad.

La cirugía se realiza bajo anestesia general en quirófano homologado, con una duración de entre 90 y 180 minutos. El cirujano libera el anillo fibroso que constriñe la base mamaria, redistribuye el tejido para ampliar y redondear la base, corrige la herniación areolar reduciendo su diámetro cuando es necesario y, si el volumen propio no es suficiente, coloca el implante seleccionado en la valoración previa. En casos de asimetría marcada, cada mama se trata con una planificación distinta.

Synapta es un enfoque de tratamiento pensado para favorecer la recuperación del cuerpo de forma progresiva y suave.

Tras la cirugía comienza un proceso de recuperación acompañado muy de cerca por nuestro equipo médico, con revisiones periódicas para asegurar una correcta evolución y un resultado estable, natural y duradero.


La corrección de mamas tuberosas en Instituto de Benito parte desde 6.500 €, variando según el grado de la deformidad, la técnica empleada (implante, lipotransferencia o combinación de ambas), la necesidad o no de mastopexia periareolar asociada, el tiempo de intervención y las pruebas y seguimiento incluidos, adaptándose a cada paciente.
El precio es superior al de un aumento de pecho convencional porque no se trata solo de colocar un implante: la intervención incluye la liberación de la banda constrictiva de la base mamaria, las incisiones radiales para expandir el polo inferior, el reposicionamiento del surco submamario y la corrección de la herniación areolar. En los casos de mayor grado, la corrección puede plantearse en dos tiempos quirúrgicos, lo que se presupuesta de forma específica desde el inicio.
Puedes financiar esta intervención a 0 % de intereses. Consulta las opciones en nuestra página de financiación.
Precios vigentes en 2026. El presupuesto definitivo se confirma tras la valoración presencial con el especialista, ya que el grado de tuberosidad y la técnica necesaria solo pueden determinarse mediante exploración física.
La cirugía de corrección de mamas tuberosas está recomendada para mujeres que desean:
Remodela un pecho alargado o estrecho para conseguir una forma más redondeada y natural.
Iguala diferencias visibles de forma o tamaño entre ambas mamas.
Permite repartir correctamente el tejido mamario y ampliar la base del pecho.
Reduce y recoloca la areola para devolverle una proporción armónica al pecho.
Ajusta el pecho a las proporciones del cuerpo manteniendo un resultado natural.
Ayuda a sentirse más cómoda y segura con la propia imagen corporal.

La mama tuberosa es una malformación congénita del desarrollo mamario, no un simple déficit de volumen. Su corrección exige remodelar la glándula, expandir un polo inferior deficitario, reposicionar el surco submamario y tratar la herniación del tejido hacia la areola. Por eso es una cirugía técnicamente más exigente que un aumento estándar y con una selección de candidatas más estricta. En Instituto de Benito esta valoración se realiza siempre en la consulta médica preoperatoria, por encima de cualquier consideración estética o comercial. Una candidata adecuada no se define por su deseo de operarse, sino por su grado de desarrollo mamario, su estado de salud, su estabilidad emocional y una expectativa realista sobre lo que la técnica puede corregir.
| Contraindicación | Motivo |
|---|---|
| Desarrollo mamario incompleto | Es la contraindicación más específica de esta patología. La deformidad tuberosa se detecta en la adolescencia, pero operar antes de que la mama haya terminado de desarrollarse compromete el resultado y puede obligar a reintervenir. Exigimos un mínimo de 12 a 18 meses sin cambios en volumen ni morfología antes de plantear la corrección. |
| Edad inferior a 18 años con finalidad puramente estética | En casos de deformidad severa con impacto psicológico documentado, la intervención puede plantearse antes de esa edad de forma individualizada y siempre con desarrollo completado, valoración psicológica y consentimiento de los tutores legales. Fuera de ese supuesto, la edad mínima es 18 años. |
| Embarazo en curso o lactancia activa | Los cambios hormonales y volumétricos alteran por completo la morfología mamaria y hacen imposible planificar la remodelación glandular. Se pospone hasta al menos 6 meses tras el final de la lactancia, cuando la mama ha recuperado su volumen basal. |
| Expectativa de simetría perfecta | La mama tuberosa es asimétrica en la mayoría de los casos y con frecuencia presenta grados distintos en cada lado. El objetivo quirúrgico es la mejora sustancial de la forma, no la simetría absoluta. Cuando la paciente no acepta una asimetría residual mínima ni la posibilidad de un retoque, no es candidata. |
| Rechazo a la cicatriz periareolar | La vía de abordaje habitual es periareolar, necesaria para reducir la areola herniada y realizar las incisiones radiales sobre la glándula. Si la paciente no acepta esta cicatriz, la corrección de la deformidad no es técnicamente planteable. |
| Rechazo a una estrategia en dos tiempos en grados severos | En tuberosas grado III con déficit cutáneo importante, la corrección segura puede requerir expansión previa o lipotransferencia en varias sesiones antes del implante definitivo. Forzar un tiempo único en estos casos compromete la viabilidad del polo inferior y el resultado final. |
| Cáncer de mama activo o lesión sin filiar | Cualquier hallazgo clínico, ecográfico o mamográfico no diagnosticado debe estudiarse antes. La cirugía estética nunca tiene prioridad sobre la valoración oncológica. |
| Infección activa, local o sistémica | Aumenta el riesgo de infección periprotésica, contractura capsular y mala cicatrización, especialmente relevante cuando se combina implante con remodelación glandular. Se aplaza hasta la resolución completa del proceso. |
| Tabaquismo activo | Contraindicación de especial peso en esta cirugía. La combinación de abordaje periareolar, incisiones radiales sobre la glándula y expansión del polo inferior compromete la vascularización del complejo areola-pezón. La nicotina multiplica el riesgo de necrosis areolar, dehiscencia y pérdida del implante. Exigimos abandono mínimo de 4 semanas antes y 4 semanas después. |
| Trastornos graves de la coagulación | Elevan el riesgo de sangrado intraoperatorio, hematoma y complicaciones de cicatrización. Requieren evaluación hematológica previa. |
| Enfermedades sistémicas descompensadas | Diabetes mal controlada, patología cardiovascular o respiratoria inestable y otras situaciones no compensadas aumentan el riesgo anestésico y comprometen la cicatrización. Deben estabilizarse antes de plantear la cirugía. |
| Trastorno dismórfico corporal | La mama tuberosa genera con frecuencia un malestar psicológico real y proporcionado, que la cirugía mejora. Distinto es el caso en que la insatisfacción responde a una distorsión de la imagen corporal: ninguna técnica quirúrgica la resuelve. Estos casos requieren valoración psicológica previa. |
| Peso corporal no estable | Las variaciones importantes de peso modifican volumen, posición y calidad cutánea, y comprometen el resultado de una remodelación diseñada sobre una anatomía concreta. Recomendamos un peso estable mínimo de 6 meses. |
| Panículo adiposo insuficiente cuando se plantea lipotransferencia | En correcciones que incluyen injerto graso para expandir el polo inferior, la ausencia de zonas donantes adecuadas obliga a replantear la técnica. No contraindica la cirugía, pero sí condiciona la planificación. |
| Embarazo planificado a corto plazo | No es contraindicación absoluta, pero el embarazo posterior modifica volumen y elasticidad cutánea y puede comprometer un resultado logrado sobre un tejido remodelado. Recomendamos completar los proyectos de maternidad antes de la corrección. |
| Deseo de lactancia futura sin información previa | La remodelación glandular y el abordaje periareolar pueden afectar a la capacidad de lactancia. No contraindica la cirugía, pero exige informar de forma explícita y documentada antes de intervenir. |
| Enfermedades autoinmunes activas (lupus, artritis reumatoide, esclerodermia) | Requieren evaluación reumatológica individualizada. La evidencia actual no establece relación causal entre implantes y enfermedad autoinmune sistémica, pero en patología activa la indicación se valora caso a caso. |
| Cirugía mamaria previa con complicaciones no resueltas | Contractura capsular activa, infección persistente o cicatrización deficiente deben estabilizarse antes de plantear una corrección secundaria, técnicamente más compleja que la primaria. |
| Radioterapia torácica previa | Compromete la elasticidad y vascularización del tejido, con mayor riesgo de contractura capsular y mala expansión del polo inferior. Requiere valoración individualizada y suele condicionar la técnica. |
| Tratamiento con anticoagulantes o antiagregantes | No es contraindicación absoluta, pero exige ajuste o suspensión temporal pautada por el médico responsable y coordinada con el equipo quirúrgico. |
| Ausencia de estudio radiológico en pacientes mayores de 35 a 40 años | A partir de esa edad exigimos mamografía o ecografía reciente. La cirugía estética nunca debe realizarse sobre una mama no estudiada. |
Vuelve a sentirte a gusto contigo misma
La corrección de la mama tuberosa es una cirugía con resultados muy satisfactorios y un perfil de seguridad bien establecido, pero conviene entender una diferencia de partida: no es un aumento de pecho estándar. Además de colocar un implante o injertar grasa, el cirujano libera la banda constrictiva de la base mamaria, realiza incisiones radiales sobre la glándula para expandir el polo inferior, reposiciona el surco submamario y corrige la herniación del tejido hacia la areola. Ese trabajo adicional sobre la glándula y sobre la vascularización del complejo areola-pezón explica que algunos riesgos tengan aquí más peso que en un aumento convencional.
Si tras la cirugía aparece dolor intenso que no cede con la analgesia pautada, fiebre superior a 38 °C, calor local marcado en una mama, enrojecimiento progresivo, supuración por la herida, cambio de color de la areola (palidez, tono azulado o oscurecimiento), asimetría brusca, dificultad respiratoria o dolor torácico, contacta de inmediato con la clínica o acude al servicio de urgencias más cercano. La mayoría de las complicaciones graves son perfectamente manejables si se detectan a tiempo.
No son complicaciones, sino la respuesta normal del tejido a una cirugía de remodelación:
La mayoría de pacientes retoman vida sedentaria a la semana, trabajo de oficina a los 7 a 10 días y deporte de impacto a partir de las 6 semanas. El resultado definitivo de la forma no se valora antes de los 6 a 12 meses.
Incidencias que, sin ser graves, pueden aparecer durante el postoperatorio o los primeros meses:
La mayoría de estas situaciones se manejan en consulta con seguimiento estrecho. Conviene saber, además, que la tasa de retoque en mama tuberosa es más alta que en un aumento convencional, no por complicación sino por la naturaleza de la deformidad: un segundo tiempo de refinamiento forma parte del plan quirúrgico en una parte de los casos y así se explica antes de operar.
Complicaciones graves, con incidencias bajas, que toda paciente bien informada debe conocer antes de firmar un consentimiento:
El Instituto de Benito es un referente en cirugía plástica y cirugía mamaria reconstructiva y correctiva, con más de 40 años de experiencia y miles de pacientes satisfechas que han confiado en nosotros para corregir mamas tuberosas y otras alteraciones en el desarrollo del pecho.

«Las mamas tuberosas requieren un enfoque quirúrgico altamente personalizado»

«El tratamiento de las mamas tuberosas combina precisión técnica y sensibilidad estética»

«Corregir las mamas tuberosas implica comprender tanto el aspecto físico como el impacto emocional que puede tener en la…»

«La cirugía de mamas tuberosas busca armonizar la forma del pecho mediante técnicas adaptadas a cada anatomía»

«Cada corrección de mamas tuberosas comienza con una valoración detallada y un diálogo abierto con la paciente»
En Instituto de Benito contamos con una sólida trayectoria avalada por más de 40 años de experiencia en cirugía plástica y estética, con especial dedicación a la cirugía mamaria. A lo largo de nuestra carrera, hemos realizado más de 10.000 cirugías mamarias, lo que nos permite ofrecer resultados seguros, naturales y personalizados.
Nuestra práctica está respaldada por la pertenencia a reconocidas sociedades científicas internacionales, como la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética), ISAPS (International Society of Aesthetic Plastic Surgery) y SCCPRE, lo que garantiza una formación continua y la aplicación de las técnicas más seguras.
El seguimiento postoperatorio está incluido y acompañamos a la paciente en todas las fases hasta el alta.
El primer paso no es la cirugía: es una valoración con el cirujano o la cirujana que realizaría tu intervención. Estudiará tu caso, resolverá tus dudas y, después de la visita, te dará el precio exacto.
La primera visita tiene un coste de 80 € que se descuenta del importe de la cirugía si decides operarte con nosotros. También puedes llamarnos.
Un pecho más redondeado, armónico y proporcionado, con una forma natural y una mejor distribución del volumen. La recuperación definitiva llega entre los 3 y 6 meses, cuando los tejidos se han adaptado completamente.
Las molestias suelen ser leves o moderadas y se controlan eficazmente con medicación y protocolos de recuperación avanzada. La mayoría de pacientes retoman su rutina habitual en 7 a 10 días.
En la mayoría de los casos, sí. Las técnicas actuales están diseñadas para preservar la glándula mamaria y los conductos, aunque cada caso se valora de forma individual en consulta.
La corrección de mamas tuberosas es una intervención segura cuando se realiza en centros especializados y por cirujanos expertos en cirugía mamaria. Aun así, como toda cirugía, implica ciertos riesgos potenciales.
En el Instituto de Benito, la seguridad es prioritaria y todos los procedimientos se realizan bajo estrictos protocolos médicos y de control, reduciendo al mínimo las complicaciones.
No siempre. En algunos casos basta con remodelar el propio tejido, y en otros se recomienda añadir implantes para conseguir un volumen y una forma más equilibrados. Se decide de forma personalizada.
Las incisiones se realizan en zonas estratégicas y poco visibles, normalmente alrededor de la areola o en el surco submamario, y con el tiempo suelen ser discretas.
Ejercicio: progresivamente a partir de las 4 a 6 semanas. Sol o playa: tras 8 semanas, siempre con protección solar alta sobre las cicatrices.
Sí. A menudo se combina con aumento de pecho, mastopexia (elevación) u otras correcciones, siempre tras una valoración médica personalizada.
Los cambios moderados de peso no suelen alterar de forma significativa el resultado. Mantener un peso estable ayuda a preservar el resultado estético a largo plazo.
La mayoría de pacientes retoman su vida normal en 7 a 10 días, aunque la recuperación definitiva llega en torno a los 3 meses.
Ofrecemos opciones de financiación para que puedas realizar tu tratamiento de mamas tuberosas con total comodidad. Puedes financiar hasta 12 meses sin intereses o ampliar el plazo hasta 48 meses.
Revisión médica



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