La grasa que no se iba: el caso de Sheila Martori con radiofrecuencia
Elimina grasa revelde de tu abdomen

Sheila tiene una rutina que muchas reconocerán: deporte regular, alimentación cuidada, suplementos para la hinchazón y, aun así, una zona del abdomen que no se mueve.

Sheila tiene una rutina que muchas reconocerán: deporte regular, alimentación cuidada, suplementos para la hinchazón y, aun así, una zona del abdomen que no se mueve. Su "mayor complejo", como ella misma reconoce. Antes de plantearse nada más invasivo, decidió dar un paso intermedio y probar Body Slim, el tratamiento corporal de medicina estética del Instituto de Benito orientado a actuar directamente sobre los depósitos de grasa localizada.
¿Por qué este tratamiento?
Porque aquí no hablamos de sobrepeso. Hablamos de grasa localizada, esa que se queda concentrada en una zona concreta en el caso de Sheila, el abdomen incluso cuando el resto del cuerpo está cuidado. Para esa grasa concreta, el ejercicio y la dieta ya no alcanzan: el organismo no la moviliza con el déficit calórico habitual. Body Slim es un servicio que engloba distintas tecnologías aparatología reductora, lipólisis no invasiva, radiofrecuencia o combinaciones de ellas para favorecer la eliminación de las células grasas y mejorar la firmeza de la piel. La tecnología concreta que se aplica en cada caso la decide el médico tras la valoración.
La sesión de Sheila siguió el protocolo estándar: valoración médica personalizada, marcaje de la zona de abdomen bajo y flancos, aplicación de la tecnología indicada, trabajo manual del pliegue cutáneo y modelaje final. No fue dolorosa, no requirió anestesia y no la obligó a parar la rutina. Una ligera sensación de calor o presión durante la sesión, pero nada más. La operadora resumió el objetivo en una frase: trabajar "al nivel del pliegue, al nivel del tejido, para que el abdomen quede mucho más liso". La grasa localizada necesita varias sesiones para movilizarse por completo el resultado se ve de forma progresiva con el paso de las sesiones, con reducción de volumen, silueta más definida y piel más firme. Cada sesión dura entre 30 y 45 minutos y se realiza sin cirugía, sin baja médica y sin medicina invasiva. Las zonas más demandadas son abdomen, flancos (cintura o michelines) y caderas y muslos (cartucheras).
Lo que más le sorprendió a Sheila no fue el aparato, fue el criterio detrás. La derivaron a este tratamiento solo después de valorar su caso. Le explicaron las contraindicaciones generales que la página oficial recoge "embarazo, lactancia, procesos inflamatorios graves o dispositivos médicos implantados, dependiendo de la tecnología utilizada" y le insistieron en lo más importante: Body Slim complementa una rutina saludable, no la sustituye. Las células grasas tratadas se eliminan, pero mantener el resultado depende de seguir cuidando la alimentación y la actividad física. Esa conversación, más que la sesión en sí, es la que la convirtió en una paciente recurrente.
Sheila volvió de nuevo: pómulos, mentón y mandíbula con ácido hialurónico
Semanas después, Sheila volvió de nuevo al Instituto de Benito. Esta vez no por el cuerpo, sino por el rostro. La derivación interna la llevó a la consulta de medicina estética facial, donde se planteó un objetivo distinto: no quitar nada, sino realzar la estructura natural que ya tenía. En su caso concreto, tres zonas a trabajar juntas: pómulos planos que aplanaban el tercio medio, un mentón ligeramente retraído que acortaba visualmente el perfil, y una línea mandibular poco definida entre mentón y ángulo gonial.
¿Por qué las tres a la vez? Porque pómulo, mentón y mandíbula forman una unidad estructural. Si se proyecta un pómulo sin acompañarlo del mentón y la mandíbula, la cara queda "rellena" pero descompensada. Si se marca la mandíbula sin sostenerla desde el pómulo, el resultado dura menos y se ve forzado. El criterio del equipo es trabajar la arquitectura del rostro como un todo para que el resultado sea armónico y, sobre todo, no se note.
Preguntas que (probablemente) también te estás haciendo
¿En qué zonas se puede aplicar Body Slim?
Las zonas más demandadas son abdomen, flancos (cintura o michelines) y caderas y muslos (cartucheras). La indicación concreta depende del caso de cada paciente y del plan personalizado.
¿Cuánto dura el resultado de los rellenos faciales?
Lo habitual es retocar el tratamiento cada 12-18 meses. El ácido hialurónico es reabsorbible y el organismo lo metaboliza con el tiempo. El médico individualiza el plan de mantenimiento.
¿Cuánto dura una sesión de Body Slim?
Entre 30 y 45 minutos, según la zona a tratar y la tecnología que el médico recomiende.
¿La grasa reducida vuelve a aparecer?
Las células grasas tratadas se eliminan, pero mantener el resultado depende de conservar hábitos saludables: alimentación cuidada y actividad física regular. Body Slim potencia lo que ya estás haciendo, no lo sustituye.
¿Los rellenos de pómulos, mentón y mandíbula duelen?
No suelen ser dolorosos. El ácido hialurónico incluye anestésico local en su composición y el médico puede aplicar crema anestésica previa. Durante la inyección puede notarse una ligera molestia, pero no dolor mantenido.
¿Cuándo se ven los resultados faciales?
El resultado se ve en el mismo momento de salir de la consulta. A los 2-3 días puede aparecer ligera inflamación o pequeños hematomas que se resuelven solos. A las 2 semanas el ácido hialurónico está estabilizado y el resultado se ve en su forma final.
¿Por qué trabajar pómulos, mentón y mandíbula juntos?
Porque forman una unidad estructural. Tratar solo una zona descompensa el resto del rostro. Trabajar las tres a la vez permite valorar el equilibrio global en directo y conseguir un resultado armónico, no un rostro "trabajado por partes".
¿Quién no puede hacerse Body Slim?
La valoración médica define las contraindicaciones de cada caso. Como referencia general, no se recomienda durante el embarazo, lactancia, procesos inflamatorios graves o con dispositivos médicos implantados, dependiendo de la tecnología que el médico indique.