Tras la cirugía comienza un periodo de recuperación progresiva en el que es normal experimentar inflamación, sensación de presión o molestias leves que se controlan con la medicación pautada. Durante las primeras semanas se recomienda:
- Uso de sujetador postquirúrgico para estabilizar la reconstrucción.
- Cuidado de los drenajes, si los hay, según las indicaciones del equipo.
Evitar esfuerzos físicos intensos y movimientos bruscos de brazos.
Dormir boca arriba para proteger la zona tratada.
Acudir a todas las revisiones para controlar la evolución de la mama y, en su caso, de la zona donante.
En reconstrucciones con implante, la mayoría de pacientes retoman su vida cotidiana en 7–10 días. En reconstrucciones con tejido propio, la recuperación de la zona donante alarga el proceso a 3–4 semanas. El resultado definitivo se asienta de forma gradual durante los meses siguientes.