La micropigmentación paramédica es una técnica avanzada con dermógrafo que estimula la regeneración natural de la piel sobre cicatrices y estrías, mejorando su textura, su color y haciéndolas prácticamente imperceptibles. A diferencia de la micropigmentación estética convencional, no utiliza pigmentos: el efecto se consigue mediante la inducción controlada de microheridas que reactivan la producción de colágeno y normalizan la cicatrización en la zona tratada.
Está indicada para pacientes con cicatrices visibles (postquirúrgicas, traumáticas, postacné), estrías blancas o nacaradas (las estrías rojas activas requieren tratamiento vascular previo), y secuelas de quemaduras de baja intensidad ya curadas. Es la rama más clínica de las líneas de micropigmentación: requiere valoración previa y se enmarca dentro de los tratamientos de regeneración cutánea.
En Instituto de Benito, este tratamiento se diseña como un protocolo de sesiones progresivas, evaluando la evolución entre cada una.