Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía que transmiten presión mecánica al tejido. Se aplican mediante un cabezal apoyado sobre la piel, sin cortes, sin agujas y sin baja. Originalmente utilizadas en traumatología (litotricia, tendinitis, fascitis plantar), su uso estético se ha consolidado para tratar celulitis adherente y zonas con tejido conectivo desorganizado.
El efecto mecánico desorganiza los tabiques fibrosos de la celulitis, mejora la microcirculación y favorece el drenaje del tejido. No queman ni dañan la piel: trabajan por presión, no por calor.
Las ondas de choque son ondas acústicas que tratan celulitis por estímulo mecánico, no térmico. Se aplican con un cabezal sobre la piel en sesiones de 30-45 minutos. Lo habitual es un plan de 6 sesiones semanales.