Revisado por Dra. Marina García, n.º de colegiación 19091Publicado el 26 Octubre - 2026
Grados de mamas tuberosas: cómo saber cuál tienes y qué cirugía necesita cada uno
Las mamas tuberosas se clasifican en cuatro grados según cuánta parte de la base del pecho no llegó a desarrollarse. En el grado I falta sobre todo la zona inferior interna, en el II toda la mitad inferior y en el III la base entera. El IV es la forma más severa. El grado orienta la cirugía, pero cada pecho se valora por separado.

Ponerle número a una mama tuberosa sirve para algo concreto: anticipar qué hay que hacer en quirófano. Un grado I y un grado III se parecen en el nombre y poco más, y por eso dos pacientes con el mismo diagnóstico pueden recibir planes muy distintos.
Tu corrección de mamas tuberosas empieza aquí

¿Cómo saber si tengo mamas tuberosas?
Es una alteración congénita que se hace visible en la pubertad, cuando el pecho crece. En la base de la mama hay un anillo de tejido fibroso que lo aprieta, y el pecho, en vez de expandirse hacia abajo y hacia los lados, crece hacia delante. De ahí la forma alargada o de tubo.
Los signos que más se repiten son estos:
- La base del pecho, la parte que se apoya en el tórax, es estrecha.
- El surco de debajo del pecho queda más alto de lo normal y la distancia entre la areola y ese surco es corta.
- La areola es grande o parece abombada, como si el tejido empujara hacia fuera.
- Hay más separación de la habitual entre los dos pechos.
- Un pecho es distinto del otro, en tamaño o en forma.
No hace falta tener todos. Una mama pequeña o caída no es tuberosa por eso: lo que la define es la base estrecha y el polo inferior corto. La confirmación llega con la exploración, porque a simple vista un grado leve se confunde con un pecho poco desarrollado.
Los cuatro grados, uno por uno
La clasificación divide el pecho en cuatro cuadrantes y mira cuántos están afectados. Cuantos más faltan, más tubular es la forma y más compleja la corrección.
Grado I
Afecta sobre todo a la parte inferior interna. La base es algo estrecha, la forma apenas alargada y la areola puede estar ligeramente abombada. La asimetría suele ser discreta. Muchas mujeres con un grado I no saben que lo tienen hasta que lo oyen en una consulta de aumento de pecho.
Grado II
El déficit llega a toda la mitad inferior, la parte interna y la externa. La forma de tubo ya se nota, los pechos quedan más separados y la areola suele estar más dilatada o prominente. Aquí empieza a haber poca piel en el polo inferior, y eso cuenta a la hora de planificar.
Grado III
La base está poco desarrollada en los cuatro cuadrantes. El pecho tiene una forma claramente tubular, poco volumen y una herniación de la areola marcada. Es frecuente que haya una diferencia importante entre los dos lados.
Grado IV
Es la forma más severa: la constricción de la base es fuerte, el tejido está muy poco desarrollado y la areola muy herniada. Toda la forma del pecho está alterada, y la corrección es compleja.
¿Por qué unas páginas hablan de tres grados y otras de cuatro?
Porque hay más de una clasificación. Algunas agrupan los casos en tres tipos y otras, como la que usamos en el Instituto de Benito, separan cuatro grados. No cambia el fondo: todas ordenan los casos de menos a más según cuánta base falta. Si en un sitio te dicen grado III y en otro tipo 3, conviene preguntar con qué escala se mide.

¿Qué cirugía necesita cada grado?
En todos los grados la base del problema es la misma: el anillo fibroso que aprieta. Por eso, sea cual sea el grado, la cirugía libera ese anillo y redistribuye el tejido para ensanchar y redondear la base. Lo que cambia es lo que hay que añadir:
- En los grados leves, a veces basta con remodelar el propio tejido y bajar el surco. Si falta volumen, se añade un implante.
- Cuando la areola está herniada o dilatada, se reduce su diámetro en la misma intervención, con una cicatriz alrededor de la areola.
- Si además el pecho ha caído, se combina con una mastopexia para elevarlo.
- En un grado III con poca piel en el polo inferior, forzarlo todo en una sola cirugía pone en riesgo el resultado. La corrección segura puede pedir dos tiempos: primero expandir la piel o aportar grasa propia en varias sesiones, y después colocar el implante definitivo.
No siempre hacen falta implantes. Se deciden según el volumen que tenga cada pecho y la forma que se busque, nunca solo por el grado.
En este vídeo, la Dra. Marina García repasa con Irene, tres semanas después de operarse, lo que se le hizo: un implante y una mastopexia periareolar, con la cicatriz solo alrededor de la areola.
¿Se pueden corregir sin cirugía?
No. El anillo fibroso y el surco alto son parte de la estructura del pecho, y ni el ejercicio, ni las cremas, ni los sujetadores los cambian. Lo que sí puede hacer una prenda es disimular la forma con ropa. La grasa propia, cuando se usa para dar volumen, también se aplica en quirófano.
¿Quién lo valora en el Instituto de Benito?
En Barcelona, la Dra. Marina García. En Madrid, la Dra. Lucrecia Villanueva. Las dos ven en consulta el grado de cada pecho, la calidad de la piel, el volumen y la asimetría, y te operan después. En la ficha de la cirugía hay casos reales de las dos sedes.
La primera visita cuesta 80 € y se descuenta de la cirugía si decides operarte. Si no puedes venir, se puede hacer por videollamada con la cirujana que te operaría, por 50 €.
Preguntas frecuentes sobre los grados de mamas tuberosas
¿Puede cada pecho tener un grado distinto?
Sí, y es lo habitual. La mama tuberosa es asimétrica en la mayoría de los casos, y no es raro encontrar un grado I en un lado y un grado II o III en el otro. Por eso cada pecho se planifica por separado.
El objetivo es mejorar mucho la forma. La simetría absoluta no se puede prometer, y quien no acepte una pequeña diferencia residual o la posibilidad de un retoque debe saberlo antes de operarse.
¿Cuánto cuesta operar las mamas tuberosas?
La corrección parte de 6.500 € en el Instituto de Benito y sube con el grado, la técnica y el tiempo de quirófano. Todo lo que incluye el precio está explicado en la página de la operación de mamas tuberosas. Si el caso necesita dos tiempos, se presupuesta así desde el principio.
¿Se podrá dar el pecho después?
En la mayoría de los casos, sí: las técnicas actuales están pensadas para conservar la glándula y los conductos. Cada caso se valora en consulta. Si hay planes de embarazo cercanos, recomendamos esperar a después, porque el embarazo cambia el volumen y la piel de un pecho que se ha remodelado.